¡El Kemmelberg al descubierto! (Lus Kemmel)
La montaña atrae a la gente, tanto en el pasado como en el presente. Su altura ofrecía protección a los primeros habitantes de la región. Los molinos podían funcionar allí. Durante la Primera Guerra Mundial fue una fortaleza inexpugnable. Hoy en día, la montaña supone un reto deportivo para muchos ciclistas. En sus laderas crecen viñedos.