Hoy en día, los muelles de Amberes son un lugar de ocio, donde se puede disfrutar del tranquilo murmullo del río Escalda bajo el sol con una bebida refrescante. Hace 100 años, sin embargo, no había ni rastro de relajación. Por aquel entonces, este era el lugar donde muchas familias esperaban con gran expectación la llegada de un transatlántico. Este les llevaría al otro lado del océano, donde esperaban construir una nueva vida. A finales del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX, muchas personas huyeron de Europa, que en aquel momento se veía azotada por la superpoblación y la inestabilidad política.
Con la ErfgoedApp guía, tantos años después sigo los pasos de estos migrantes en su camino hacia un futuro mejor, y recorro su ruta desde la estación hasta los muelles.
Una primera revisión médica
La ruta comienza en la estación de Amberes-Central. Quien llegue a la estación deberá someterse inmediatamente a un primer control médico para poder entrar en la ciudad. ¿No superas esa primera prueba? Entonces tendrás que volver directamente al tren, en dirección a tu estación de origen. Los médicos buscan sobre todo enfermedades contagiosas y parásitos como pulgas y piojos. Pero además, los propios exámenes suelen ser antihigiénicos, ya que los instrumentos y la ropa de los médicos rara vez se lavan. Hoy en día ya no queda rastro alguno del centro médico situado en la parte trasera de la estación.

Hoteles caros y caseros sin escrúpulos
Tras un paseo por el barrio judío, llego al Century Hotel, donde se alojaban los viajeros con mayor poder adquisitivo. Quien se encuentre frente al hotel el 1 de diciembre de 1930 podrá ver, por ejemplo, a Albert Einstein, un huésped muy satisfecho. Él también utiliza la Red Star Line para viajar en varias ocasiones a Estados Unidos, donde finalmente se establecerá. La De Keyserlei es, en aquel momento, el lugar donde muchos agentes de la Red Star Line tienen su oficina, pero donde también se encuentran numerosos restaurantes y tiendas de lujo que causan una profunda impresión en los emigrantes. Sin embargo, muchos de ellos acaban alojándose en viviendas precarias en las calles de los alrededores. Y es que hay muchos caseros sin escrúpulos que se aprovechan de la difícil situación en la que se encuentran los migrantes.

Los muelles del Escalda: el corazón del antiguo puerto
Tras un paseo por la ciudad, llego a los muelles del Escalda. Hoy en día ya no atracan aquí grandes barcos, pero en la primera mitad del siglo XX las vistas debían de ser impresionantes. A través de la ErfgoedApp escucho ErfgoedApp historia de Julia Schwalbe, que creció cerca de los muelles de Amberes. Tras la Primera Guerra Mundial, conoce a Clay, un soldado estadounidense, y se enamora de él. Tras un romance de dos años, Clay es llamado a volver a Estados Unidos en 1921. Unos meses más tarde, Julia, que está embarazada, decide seguirle, pero las mujeres solteras embarazadas no pueden entrar en Estados Unidos sin más. Clay consigue finalmente que ella supere los estrictos controles, tras lo cual se casan.

El viaje al Nuevo Mundo
En los hangares junto al agua, la gente espera con gran expectación el viaje de su vida, mientras se someten a un último reconocimiento médico antes de la salida. El control médico a la llegada a EE. UU. es especialmente estricto: solo se admite a personas completamente sanas. Canadá también es un destino muy conocido para los emigrantes. La aplicación habla, por ejemplo, de la Canadian Pacific, que transporta a los migrantes a Canadá. Quebec, en particular, es un destino muy solicitado. Los barcos de la Canadian Pacific zarpan desde el muelle Ortelius, donde antiguamente había almacenes que se han conservado en su mayor parte.

El paseo termina en el Museo Red Star Line, que merece mucho la pena visitar.
¿Te gustaría realizar también este fascinante recorrido, repleto de imágenes únicas? Descarga la aplicación gratuita ErfgoedApp comienza el recorrido «Red Star Line».

