Franceses y valones

A veces, la hierba sí que es más verde al otro lado. En el primer siglo tras la creación de Bélgica en 1830, muchos flamencos buscaron fortuna en otros lugares. Hasta 200 000 se trasladaron a Norteamérica. Muchos más abandonaron sus hogares en busca de trabajo, y lo encontraron en Valonia y Francia. Se les pusieron todo tipo de apodos: «Walenmannen», «Fransmans»,«les godverdommes»…

«Emigrantes», Eugène Laermans, 1896 - KMSKA, Amberes - © artinflanders.be, foto de Hugo Maertens
«Emigrantes», Eugène Laermans, 1896 - KMSKA, Amberes - © artinflanders.be, foto de Hugo Maertens
Descubre las historias de los trabajadores temporeros flamencos en el Museo Fransmansde Koekelare. ElMuseo Red Star Linede Amberes narra la historia de la emigración a Norteamérica.

Así nació la imagen de la «Flandes pobre», que, en realidad, siguió vigente hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

Cuaderno de viaje de los Franschmans, sacerdote Judocus Van Essche, 1898 - © Diócesis de Gante
Cuaderno de viaje de los Franschmans, sacerdote Judocus Van Essche, 1898 - © Diócesis de Gante

En el siglo XIX, Bélgica se industrializó a dos velocidades. Las empresas mineras y siderúrgicas valonas eran líderes mundiales. Flandes, por el contrario, siguió siendo durante mucho tiempo una región predominantemente agrícola y se quedó rezagada económicamente. A ello se sumó la hambruna de 1845-1847, provocada por una plaga de la patata. Así nació la imagen de la «Flandes pobre», que, en realidad, se mantuvo hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

Había motivos de sobra para marcharse de Flandes. A partir de 1850, decenas de miles de emigrantes flamencos trabajaron como obreros de la construcción en París. La ciudad de Lille, al norte, ofrecía puestos de trabajo en las fábricas textiles, y pronto surgió un barrio que se denominóLa Petite Belgique. En 1891, casi medio millón de belgas vivían en Francia.

La población activa emigróen masa, sobre todo desde Flandes Occidental y Oriental, pero también desde Zuiderkempen y Hageland. Además, innumerables trabajadores temporeros y personas que se desplazaban diariamente al trabajo se incorporaron, entre otros lugares, a la industria azucarera francesa o a las minas valonas.

Hay varios monumentos dedicados a los trabajadores temporeros flamencos, como«De Sjouwer»en Aalbeke o«De seizoensarbeider»en Rillaar.

La Iglesia católica se preocupaba por la salvación de las almas de los emigrantes y jornaleros flamencos. Ya en 1862 se fundó en París una «Obra de los Flamencos», y poco después en Lille y Lieja. Estas organizaciones sociales tenían como objetivo principal mantener a los flamencos en el buen camino, sobre todo en la impía Francia. También aparecieron periódicos para los flamencos con títulos comoHet Volk der FranschmansyDe stem uit het vaderland. Flandes no se convirtió en una verdadera región de inmigración hasta la década de 1960.

Esta historia ha sido creada por Geheugen Collectief para FAAM, el museo virtual.

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