Quien abandona su tierra natal y se establece en otro lugar, siempre se lleva consigo sus costumbres culturales y religiosas.
Ya en el periodo de entreguerras, personas procedentes del norte de África y Turquía llegaron a Bélgica para trabajar en las minas, pero fue sobre todo a partir de la década de 1960 cuando su número aumentó de forma espectacular. Con ellos creció la necesidad de lugares de culto islámicos.
Una de las mezquitas más antiguas aún en activo de Flandes es la mezquita El Fath, situada en el barrio de Poortwijk, en Gante.
La mezquita fue fundada a principios de la década de 1970 por musulmanes marroquíes, en su mayoría bereberes, procedentes de la región del Rif. La comunidad turca también fundó una mezquita en Gante por aquella época. No eran solo lugares de culto, sino también puntos de encuentro para los recién llegados, espacios para el disfrute de la cultura y el apoyo mutuo.
El Fath (la libertad) fue una iniciativa de unos jóvenes que se reunían fuera del horario laboral. También en caso de fallecimiento era importante disponer de un lugar donde reunirse, recitar laoración del djanaza y organizar el traslado a Marruecos. Esa era la opción que elegían la mayoría de las familias, aunque en la década de 1970 se inauguró en Houthalen-Helchteren el primer cementerio islámico de Flandes.

Los musulmanes residentes en Bélgica comenzaron a recibir ayudas estatales a partir de 1974, cuando se modificó la ley sobre las juntas parroquiales, que databa de 1870. A partir de entonces, los lugares de culto islámicos también pudieron recibir subvenciones y los imanes pasar a ser remunerados por el Estado.

A partir de la década de 1980, las mezquitas se diversificaron aún más.
Hoy en día hay quienes se centran, por ejemplo, en las comunidades pakistaní o bosnia. Otros residentes no cristianos de Bélgica también han construido lugares de culto, como el templo sij de Sint-Truiden o el templo jainista de Wilrijk.
Gante cuenta hoy también con una de las mezquitas más grandes de Flandes, la Mezquita Verde (Fatih Camii), ubicada en una antigua central eléctrica de la década de 1920. La mezquita El Fath fue renovada en 2012 y ahora tiene capacidad para entre 500 y 600 fieles.
Esta historia ha sido creada por Geheugen Collectief para FAAM, el museo virtual.







