A veces, la hierba sí que es más verde al otro lado. En el primer siglo tras la creación de Bélgica en 1830, muchos flamencos buscaron fortuna en otros lugares. Hasta 200 000 se marcharon a Norteamérica. Muchos más abandonaron sus hogares en busca de trabajo, y lo encontraron en Valonia y Francia. Se les pusieron todo tipo de apodos: «Walenmannen», «Fransmans»,«les godverdommes»…

Así nació la imagen de la «Flandes pobre», que, en realidad, siguió vigente hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

En el siglo XIX, Bélgica se industrializó a dos ritmos distintos. Las empresas mineras y siderúrgicas valonas eran líderes mundiales. Flandes, por el contrario, siguió siendo durante mucho tiempo una región predominantemente agrícola y se quedó rezagada económicamente. A ello se sumó la hambruna de 1845-1847, provocada por una plaga que afectó a las patatas. Así nació la imagen de la «Flandes pobre», que, en realidad, perduró hasta después de la Segunda Guerra Mundial.
Había motivos de sobra para marcharse de Flandes. A partir de 1850, decenas de miles de emigrantes flamencos trabajaron como obreros de la construcción en París. En el norte de Lille había puestos de trabajo en las fábricas textiles, y pronto surgió un barrio que se denominó«La Petite Belgique». En 1891, casi medio millón de belgas vivían en Francia.
La población trabajadora emigróen masa, sobre todo desde Flandes Occidental y Oriental, pero también desde los Zuiderkempen y el Hageland. Además, innumerables trabajadores temporeros y personas que se desplazaban diariamente al trabajo se incorporaron, entre otros lugares, a la industria francesa de la remolacha azucarera o a las minas valonas.
La Iglesia católica se preocupaba por la salvación de las almas de los emigrantes y jornaleros flamencos. Ya en 1862 se fundó en París una «Obra de los Flamencos», y poco después en Lille y Lieja. Estas organizaciones sociales tenían como objetivo principal mantener a los flamencos en el buen camino, sobre todo en la impía Francia. También aparecieron pequeños periódicos dirigidos a los flamencos con títulos como«Het Volk der Franschmans» y«De stem uit het vaderland». Flandes no se convirtió en una auténtica región de inmigración hasta la década de 1960.
Esta historia ha sido creada por Geheugen Collectief para FAAM, el museo virtual.



