En el campo, durante mucho tiempo fue necesario ser un todoterreno. Hasta bien entrado el siglo XIX, las familias de agricultores tenían que fabricar y reparar sus propias herramientas, hornear pan, confeccionar ropa… Sin embargo, en cada pueblo también había artesanos especializados. Eran indispensables para la explotación agrícola. El herrero era uno de ellos. Herradaba a los caballos y fabricaba herramientas y utensilios. O el molinero, que molía cereales y semillas.
El carretero como mecánico premoderno
En muchos pueblos también había un carretero. En la época anterior a los vehículos a motor, era el equivalente a un mecánico. Fabricaba y reparaba carros, carruajes y piezas de estos, como ruedas y ejes. La madera era su material básico. En el campo, su clientela se dedicaba en su mayoría a la agricultura, pero también trabajaba para el cervecero o la nobleza local. Además, fabricaba aperos de labranza, a veces en colaboración con el herrero.
El carrocero como especialista en madera
La especialización que distinguía al fabricante de carros de otros artesanos de la madera (como los ebanistas y los carpinteros) era la fabricación de ruedas. Era una tarea difícil. Su formación la recibía en el propio taller, a menudo de padre a hijo. Así, el fabricante de carros llegaba a saberlo todo sobre maderas como el olmo, el roble y la acacia. Algunos fabricantes de ruedas, para ganar un dinero extra, también realizaban trabajos generales de carpintería o regentaban —junto con su mujer— una posada o una tiendecita.

El fabricante de coches se convierte en mecánico
En la segunda mitad del siglo XIX, cada vez más taladradoras y sierras fueron apareciendo en los talleres. Sin embargo, el trabajo manual seguía siendo una parte importante del proceso. Hasta la Primera Guerra Mundial, la mayoría de los pueblos contaban todavía con al menos un taller de carreteros. Ese número se redujo a ojos vista con la llegada del neumático de goma. Muchos carreteros se reconvirtieron en carroceros, carpinteros… o mecánicos de taller.
Esta historia ha sido creada por Geheugen Collectief para FAAM, el museo virtual.







