El 11 de julio de 1302, un ejército formado por ciudadanos flamencos derrotó al poderoso ejército de caballeros franceses en la llamada Batalla de las Espuelas de Oro, cerca de Kortrijk. La batalla supuso un punto álgido en el conflicto más amplio entre el conde de Flandes, Gwijde van Dampierre, y el rey francés Felipe el Hermoso.
Desde 1297, este último había anexionado grandes extensiones del condado de Flandes. La mayoría de los nobles y patricios se pusieron del lado de los franceses. Esos patricios, que a menudo se habían enriquecido gracias al comercio de la lana, controlaban los ayuntamientos.

El conde encontró un aliado inesperado en la clase media y la clase obrera urbanas, organizadas en gremios de artesanos (asociaciones profesionales medievales). Estos desarrollaban su actividad principalmente en el floreciente sector textil. En las grandes ciudades de Flandes —Brujas y Gante— ya llevaba algún tiempo librándose una lucha social contra los patricios gobernantes, que imponían elevados impuestos. Gracias a esta alianza, el conde pudo contar con un ejército compuesto en su mayor parte por artesanos. Estos se enfrentaron, en la Batalla de las Espuelas de Oro de 1302, al poderoso ejército de caballeros de Francia.
Con éxito: por primera vez desde la época romana, un ejército de infantería logró derrotar a una caballería acorazada.
La Batalla de las Espuelas de Oro se interpretó más tarde, en el siglo XIX, como una lucha «nacional» de los flamencos contra un dominador extranjero. En realidad, se trató de una lucha social y democrática por una mayor autonomía, en el contexto de la relación feudal entre el rey francés (señor feudal) y el conde de Flandes (su vasallo).

El éxito militar del «pueblo llano» de Flandes tuvo un gran impacto en toda Europa e infundió mucho temor a la nobleza y a la élite política. Aunque el rey francés recuperó posteriormente gran parte de su autoridad, el conde de Flandes siguió manteniendo una posición fuerte. A nivel local, la Batalla de las Espuelas de Oro supuso que los gremios de artesanos obtuvieran voz y voto en el gobierno municipal de ciudades flamencas como Brujas y Gante, pero también en ciudades del Brabante como Malinas.
Esta historia ha sido creada por Geheugen Collectief para FAAM, el museo virtual.





