Desde el siglo XVI, en diversos lugares de Flandes se cantaba la «Canción de los Gigantes»:
Cuando suena la gran campana, suena la campana, sale el gigante. Vuelve, gigante, gigante, vuelve, gigante...
La mayoría de los desfiles de gigantes surgieron a partir de procesiones religiosas. A partir de finales del siglo XIV, estas se convirtieron a menudo en auténticos espectáculos en las ciudades, con teatro, gigantes, monstruos y animales (míticos). En un principio, el desfile tenía como objetivo enseñar al público algo sobre las historias bíblicas o las vidas de los santos. A partir del siglo XVI, los gigantes se utilizaron principalmente para entretener al pueblo.
Los gigantes han despertado la imaginación de la gente durante siglos. Aparecen en cuentos de hadas, mitos y leyendas de todo el mundo. En Bélgica se calcula que aún quedan unos 1500 gigantes, unas marionetas gigantescas que, desde la Edad Media, se llevan en procesión por las ciudades y pueblos en fechas fijas. Como siguen fascinando al público y, por lo general, solo salen a la calle una vez al año, suelen atraer a multitudes.

Así, cada último jueves de agosto, decenas de miles de personas se reúnen en Dendermonde para ver bailar por las calles a Indiaan, Mars y Goliath.
Durante ese desfile de gigantes, conocido como «Katuit», los gigantes de la ciudad reciben la compañía de otras figuras folclóricas. Por ejemplo, están los «knaptanden»: personas vestidas con trajes de lobo que asustan a los espectadores. El desfile cuenta además con carrozas, bandas de música y un millar de figurantes con trajes históricos.

Los gigantes, al igual que las personas, tienen un ciclo vital. Al nacer, se les bautiza y se les asignan una madrina y un padrino. Los gigantes también pueden casarse y tener hijos. En Malinas, el Gigante del siglo XV tuvo una esposa en 1549 y tres hijos gigantes en 1618. En 2013, la ciudad inscribió a Noa y Amir en el registro civil. Estos nuevos gigantes simbolizan el carácter multicultural de Malinas. Así, la tradición de los gigantes evoluciona al ritmo de la sociedad.
Esta historia ha sido creada por Geheugen Collectief para FAAM, el museo virtual.


